¿Cuántas veces hemos resuelto un problema como por arte de magia? Es posible que el ¡Eureka! inmortalizado por Arquímedes también nos ha iluminado en algún momento de nuestras vidas. Si esto lo traducimos en el lenguaje psicologico se llamaría insight, aunque otros lo ha llamado inspiración, solución inconsciente, etc. Lo único bastante claro del insight es que existe, aunque son muchas las teorías que tratan de explicar cómo se produce.
Los de la escuela Gestalt manifiestan que es producto de una reestructuración súbita. Es decir, al enfrentarnos a un problema, tenemos tantas fijaciones y rutinas mentales aprendidas anteriormente que nos impiden analizar con total apertura y flexibilidad mental, las principales características del nuevo problema. Así, nos cerramos a la solución; pero luego la respuesta aparece como un destello, ya que hemos podido reestructurar nuestras fijaciones y patrones rígidos de análisis; deshaciendonos de nuestras “fijaciones funcionales”.
Aquí un problema simple: ¿Cual es la razón para que los números esten colocados en este orden?
0, 5, 4, 2, 9, 8, 6, 7, 3, 1
Segun los gestaltistas el proceso de solucionar problemas sería un radical todo o nada, pero hay otras explicaciones. Weisberg propone que es un proceso gradual donde, si no se encuentra la solución, el pensamiento inicia nuevamente el ciclo, tratando de adoptar nuevas estrategias. Sin embargo, ninguna de estas teorías explican lo complejo del insight. Particularmente concuerdo con los psicólogos que afirman que es un doble procesamiento: a nivel consciente y subconsciente; donde se necesita tanto la reestructuración mental y el abandono de las “fijaciones funcionales” como la destreza o experiencia para resolver problemas que requieren soluciones bastante creativas.
Así, tendria explicacion por qué las “soluciones súbitas” aparecen generalmente durante el sueño o cuando recién nos despertamos; ya que el procesamiento consciente de datos continua su curso en el subconsciente. Por esto también, las personas creativas o con experiencia en determinados problemas estarán más “iluminadas”, que alguien que se les enfrente por primera vez. Bueno, para los que aún estan intentando solucionar el problema anterior, les brindo una nueva pista: ¿Por qué motivo las siguientes palabras están colocadas de esta forma?
Cero, cinco, cuatro, dos, nueve, ocho, seis, siete, tres, uno.
¿Se han percatado que están en orden alfabético? Esto difícilmente podrian imaginárselo muchas personas, debido a la idea estereotipada que nos hacen pensar que los números solo sirven para calcular. Solo hay que acercarse al problema desde una perspectiva distinta y salir, un poco, de nuestros patrones mentales más rígidos. Esto también merece la pena aplicarlo en nuestra vida cotidiana. Ahora ¿Habrá algun tipo de sistematización teórica, referente al insight?
Bueno, generalmente asumimos que podemos aprender del pasado, de nuestras experiencias. Hacemos algo, valoramos sus resultados y de ahí decidimos si nos conviene (o no) volver usar esa técnica, estrategia o método en el futuro. Pero no todo aprendizaje debe seguir este camino. Sharmer nos propone una nueva forma de aprender: mediante los "futuros emergentes". Así nace la teoría U, que se fundamenta en la creencia de que hay muchas formas de enfrentar los problemas complejos e inciertos. Cuando nos enfrentamos a ellos, necesitamos bastante creatividad y la ayuda del insight. Por eso, la teoría U nos muestra un camino para llegar a soluciones creativas que consta de cinco fases.
1. Iniciación. La poca capacidad cultural para formar nuevas relaciones entre los fenómenos es la principal causa por la cual enfrentamos de forma ineficiente a los problemas complejos. Intentamos solucionarlos desde nuestros hábitos mentales y estrategias de pensamiento preestablecidas. Esto impide que surgan ideas creativas e innovadoras. En esta fase debemos aperturarnos a la realidad e intentar ver la totalidad del sistema. El problema es parte de nosotros mismos, porque incluye superar nuestros modelos mentales. Para redescubrir esta realidad se propone:
- Suspender nuestra tendencia a la crítica y a enjuiciarlo todo. Debemos recordar que nuestras opiniones y creencias afectan la realidad y, por tanto, afectan a nuestra capacidad para hallar soluciones creativas.
- Ser capaces de redireccionar. Hay que aprender a comprender los fenómenos desde diversas posiciones, aprender a ser empáticos y reflexionar sobre perspectivas diferentes.
- Descubrir la realidad como un todo. Los comportamientos de los que nos rodean están influenciados por diversos factores y estos, por otras circunstancias. La realidad no es sencilla ni unicausal, por lo que debemos aprender a percibir y analizar los fenómenos desde una perspectiva más globales.
2. Sensación. Nuestra cultura occidental tiene un lema: "lo importante no es buscar, sino encontrar la solución", así el insight y la intuición han quedado relegados o son propiedad exclusiva de artistas o genios. En esta fase hay que descubrir las relaciones entre lo que pensamos y lo que sentimos sobre el problema; conectando la intuición con la razón, la espontaneidad y la planificación. Sharmer propone dos formas para desarrollar esto:
- Dejar ir: es decir abandonar los estereotipos, las barreras y los juicios sobre la calidad de nuestras ideas.
- Dejar llegar: permitir que la mente se llene de ideas, no importa si son descabelladas o extremadamente imaginativas. Hay que dejar que nuevas visiones y formas de comprender lleguen a nuestra mente.
3. Reflexión. En esta fase ya tenemos la idea general de la posible solución, por lo que se necesita poner la idea general en pasos concretos, elaborarla en detalle y realizar un plan de acción (cristalizar).
4. Creación. Fase donde se poner en práctica nuestra solución. Obviamente, los primeros intentos pueden ser inadecuados por lo que necesitaremos construir varias soluciones, cambiar ciertos detalles o reajustar ideas.
5. Involucrar. Es la fase donde la solución se comparte con otras personas; buscando su ayuda y sus ideas, para perfeccionar la solución.
La Teoría U es una forma de aprendizaje que abre posibilidades a la creatividad y al insight, pero no es nuevo. Ya los psicólogos Rubinstein y Petrovsky, a comienzos del siglo 20, manifestaban lo importante de los procesos imaginativos para alcanzar soluciones creativas y de la necesidad de apartarse de los hábitos mentales para llegar al insight. Esta Teoría U es muy parecida a otros programas orientados a desarrollar la creatividad y el insight, pero con un toque "zen" en sus fundamentos. Esto le da originalidad, aparte de lo útil que puede resultar a las personas y a los profesores.
Mostrando entradas con la etiqueta Para el aula. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Para el aula. Mostrar todas las entradas
sábado, 13 de octubre de 2012
viernes, 14 de septiembre de 2012
¿Clase aburrida? ¿Clase entretenida? ¿Clase efectiva?
Hey alumnos, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wilkes mostró que las personas que hacen el amor al menos una o dos veces a la semana son más inmunes al resfriado que aquellas que se abstienen del sexo. Estos investigadores afirman que la actividad sexual fortalece el sistema inmune.
¿Quieren una versión aburrida de la ciencia? Hey alumnos, un virus es alrededor de diez veces más pequeño que las bacterias, las cuales son aproximadamente diez veces más pequeñas que las células humanas promedio. A su vez, una célula humana es diez veces más pequeña que un cabello humano por lo cual se puede concluir que un virus es mil veces más pequeño que un cabello humano.
¿Cuál de las dos informaciones te resultó más atrayente? Un total de 38 afirmaciones, relacionadas con los virus, fueron puntuadas por 34 estudiantes de psicología en un rango que variaba desde: 1 = muy aburrida hasta 7 = muy interesante. Las seis afirmaciones evaluadas como más interesantes fueron aquellas que se relacionaban con el sexo o la muerte. Luego, un nuevo grupo de 89 estudiantes leyeron el mismo material que fue proporcionado en tres formatos: libro de bolsillo, Power Point y una presentación animada, con un límite para acceder a la información de cinco minutos. Luego los investigadores evaluaron la retención del conocimiento con preguntas donde los estudiantes debían acordarse del contenido "aprendido". Posteriormente utilizaron una prueba donde los mismos estudiantes debían aplicar estos contenidos.
¿Cuáles fueron los resultados? Los estudiantes obtuvieron buenos resultados tanto si la información aprendida presentaba detalles interesantes, como si no los tenía. Pero, cuando debían aplicar el conocimiento, presentaban una mejor puntuación cuando la información mostraba datos catalogados como "aburridos", independientemente del formato de presentación.
Los ejemplos relacionados con la sexualidad, aunque son atrayentes, resultaron ser un distractor para el aprendizaje. Por supuesto, esto no quiere decir que desde ahora los profesores solo deban brindar ejemplos aburridos en sus clases, sino que deben escoger solo aquellos detalles que verdaderamente sustenten la información que deseen transmitir; pues, cuando se añaden datos irrelevantes, por muy interesantes que parezcan, pueden dificultar el aprendizaje. El viejo Aristóteles con su concepto de virtud el "justo medio" o el equilibrio.
¿Quieren una versión aburrida de la ciencia? Hey alumnos, un virus es alrededor de diez veces más pequeño que las bacterias, las cuales son aproximadamente diez veces más pequeñas que las células humanas promedio. A su vez, una célula humana es diez veces más pequeña que un cabello humano por lo cual se puede concluir que un virus es mil veces más pequeño que un cabello humano.
¿Cuál de las dos informaciones te resultó más atrayente? Un total de 38 afirmaciones, relacionadas con los virus, fueron puntuadas por 34 estudiantes de psicología en un rango que variaba desde: 1 = muy aburrida hasta 7 = muy interesante. Las seis afirmaciones evaluadas como más interesantes fueron aquellas que se relacionaban con el sexo o la muerte. Luego, un nuevo grupo de 89 estudiantes leyeron el mismo material que fue proporcionado en tres formatos: libro de bolsillo, Power Point y una presentación animada, con un límite para acceder a la información de cinco minutos. Luego los investigadores evaluaron la retención del conocimiento con preguntas donde los estudiantes debían acordarse del contenido "aprendido". Posteriormente utilizaron una prueba donde los mismos estudiantes debían aplicar estos contenidos.
¿Cuáles fueron los resultados? Los estudiantes obtuvieron buenos resultados tanto si la información aprendida presentaba detalles interesantes, como si no los tenía. Pero, cuando debían aplicar el conocimiento, presentaban una mejor puntuación cuando la información mostraba datos catalogados como "aburridos", independientemente del formato de presentación.
Los ejemplos relacionados con la sexualidad, aunque son atrayentes, resultaron ser un distractor para el aprendizaje. Por supuesto, esto no quiere decir que desde ahora los profesores solo deban brindar ejemplos aburridos en sus clases, sino que deben escoger solo aquellos detalles que verdaderamente sustenten la información que deseen transmitir; pues, cuando se añaden datos irrelevantes, por muy interesantes que parezcan, pueden dificultar el aprendizaje. El viejo Aristóteles con su concepto de virtud el "justo medio" o el equilibrio.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Un poco de escepticismo al aula.
Muchas veces me he preguntado cómo gente tan inteligente, puede seguir creyendo, fácilmente, en cosas tan extravagantes como el horóscopo, las vírgenes que lloran, las apariciones del diablo en el humo de un incendio, etc. Y es que el ser humano siempre ha querido explicar cómo funciona el mundo y en esa búsqueda, el mito ha estado presente en todas nuestras culturas. Somos supersticiosos por naturaleza, nuestro cerebro parece estar configurado para creer, es una necesidad, ya sea para sentirnos mejor o para cuando no hemos encontrado una buena y convincente explicación. Pero, desde la Grecia clásica, el llamado escepticismo se ha opuesto a un "creer por creer". Actualmente, ya no apunta solo a mitos, brujería o religiones; sino también, a la propia ciencia. Según los escépticos, todas las afirmaciones son temporales porque nada ha sido probado en su totalidad; entonces ¿porque creemos tanto en la ciencia? y, sobre todo, ¿cuántas de nuestras creencias científicas pueden ser falsas?
La evolución de la vida, desde los seres más sencillos (las bacterias) hasta el ser humano, nos ha trasmitido la idea que la evolución es algo progresivo; pero si eliminamos toda forma de vida compleja de la tierra y dejamos solo a las bacterias ¿volvería a surgir el ser humano? Algunos lo niegan porque piensan que no somos más que un accidente en la evolución; otros lo afirman pero aseguran que ese nuevo humano tendría características diferentes. Entonces ¿debemos seguir representado la evolución como una progresión? Realmente ¿Se puede hablar de especies avanzadas? ¿Se puede afirmar que solo existe un universo? ¿Cómo demostrarlo?
Estas preguntas demuestran que el desarrollo científico necesita escépticos que cuestionen las ideas establecidas, dándonos una nueva percepción del mundo. Así como nos reímos por lo absurdo que era creer que la tierra está en el centro del universo en la época medieval; de que ideas, que damos hoy como reales, se reirán las generaciones futuras. Ante esto, el escepticismo hace que nos cuestionemos si, realmente estamos en una sociedad basada en el conocimiento o, en la ignorancia. Porque, al ser animales que buscan pautas, como las que tiene la naturaleza y unimos los puntos que encontramos para conectarlos, siempre tenderemos a ser supersticiosos, a pesar de que los tipos de superstición cambien con el tiempo (ya no creemos en brujas, pero sí en reptilianos).
En la escuela Gestalt, las imágenes se prestaban a dos interpretaciones; por ejemplo en una misma imagen se podía ver una anciana o una joven. La situación es que si se predispone a la gente para que vean a la mujer anciana, verán, en esta imagen neutra, a la anciana. La conclusión que podemos sacar de esto, es que tendemos a ver lo que esperamos ver. De esta forma se complica la objetividad que pretende la ciencia, porque los científicos tienen los mismos sesgos cognitivos que el resto de la gente. Sin embargo, su diferencia con las otras tradiciones explicativas, es que la ciencia tiene un mecanismo de autocorrección; si no descubres tus propios sesgos, lo puede hacer otro; en esto consiste lo objetivo de la experimentación.
También tenemos esa curiosidad innata para observar retos y acceder a cosas nuevas. Somos exploradores por naturaleza; somos científicos natos con ganas de entender el mundo y darle un sentido. Lo que no es tan natural son los métodos de comprobación, porque recién los usamos desde hace dos siglos aproximadamente. Por ejemplo en medicina, somos supersticiosos. He escuchado que la tía de mi prima se recuperó del cáncer porque tomó extracto de algas, entonces voy a probarlo para curarme. Aquí no hay conexión. Tal vez sí, tal vez no. La gente piensa intuitivamente, bueno he visto que esto y lo otro pasaron a la vez, entonces tiene que haber un vinculo causal. Pero esto no necesariamente ocurre, aunque la mayoría lo vea así; he aquí donde un nuevo tipo de ciencia (la escéptica) se puede diferenciar.
La gente esta motivada a creer, a pesar de que pocas veces tiene beneficios; la memoria funciona de tal modo que recordamos los aciertos y olvidamos los fallos y como somos seres supersticiosos solo necesitamos una recompensa de vez en cuando. Lo vemos en el horóscopo, los casinos, las apuestas y en los videntes, los cuales, con dos aciertos de quince afirmaciones, les basta para que vuelvas a consultarles. Ante esto, la ciencia debe tomar en cuenta tanto los aciertos como los fallos. En los horóscopos se ponen verdades universales, las cuales relacionamos con los sucesos que nos suceden o queremos que suceda, esto es puro uso de psicología. Muchos de los videntes son actores y saben que juegan con la mente de los demás; pero otros creen que realmente tienen ese don y no se dan cuenta que están en un psicodrama. Los que acuden a espiritistas quieren que sea verdad lo que él les diga, así que ayudan al vidente porque quieren que este, sea real. Luego el vidente les dice algo, y ellos a su vez le dan una y otra información, no se dan cuenta que todo esto es un engaño compartido.
Todos somos susceptibles a este tipo de supersticiones; quizá, si eres una persona que te basas en la ciencia, no te tragues lo de los videntes; pero sí aceptas acríticamente afirmaciones de políticos, filósofos o economistas. Todos tenemos un tipo de superstición y debemos estar atentos para no caer en estas falacias de pensamiento. Recordando a Francis Bacón debemos tener en cuenta nuestros propios sesgos (mi crianza, mi personalidad), los sesgos de grupo (nuestra comunidad especifica), los sesgos del lenguaje (como hablamos y pensamos en el mundo) y los sesgos de nuestra especie (del diseño de nuestro cerebro); en este último creo encontrar el porqué, también, tendemos a contemplar el mundo de manera dual (blanco – negro, bien – mal, ellos – nosotros).
En los últimos doscientos años, desde una perspectiva amplia, se ha mejorado mucho, la gente es menos supersticiosa; gracias a la educación pública y al auge de la ciencia y la tecnología. Pero en los últimos 30 años el panorama ha dejado de ser tan bueno, debido a que no resulta natural pensar escépticamente. Ante esto el escepticismo debe incorporarse en el sistema educativo, debemos enseñar principios de pensamiento escéptico que, simplemente, es actitud científica y aplicarlo a otras áreas, no solo a la pseudociencia. Se utilizaría el escepticismo para tener expectativas sobre las cosas que la ciencia todavía no sabe con certeza. Por ejemplo: la teoría de las cuerdas, el cual, aun, no es ciencia empírica pero tiene belleza y coherencia matemática y en los próximos años podemos ponerla a prueba y descubriremos si tienen validez o no. Incluso, si bien, todavía, no hay pruebas científicas para el viaje en el tiempo, hay que examinarlo escépticamente, pero sin descartarlo. Hay que tener la suficiente amplitud de mente ante nuevas ideas radicales para no perderse la próxima revolución; pero a la vez no ser tan abierto, de tal manera que perdamos la capacidad crítica y terminemos aceptando cualquier idea estúpida que se nos plantee. Debe haber un equilibrio entre la credulidad y el escepticismo dogmático: el escepticismo de actitud abierta.
Actualmente, seguimos siendo capaces de hacer pseudociencia o creencias casi de todo, como en las leyendas urbanas que cuentan en el barrio o en nuestras familias. Pero sobre todo, aquí quiero ser muy enfático, me referiré a las leyendas que nos cuenta la religión. Qué te parece el siguiente razonamiento: las pirámides egipcias son construcciones con gran complejidad, en la época que fueron construidas, los conocimientos en ingeniería eran menores que en la actualidad, además se desconoce cómo se construyeron. Con todos estos argumentos podemos afirmar que las pirámides fueron construidas por extraterrestres, cosa absurda ¿no? Bueno este razonamiento es muy parecido al que usan los nuevos creacionistas para explicar la existencia del mundo y del universo.
Desde que Darwin publico su teoría de la evolución, los creacionistas han hecho muchos intentos para desacreditarla, lo malo es que se están saliendo con la suya. La mayoría de peruanos cree que el Dios Yavhe nos creó, de una sola vez, hace seis mil años; muy pocos creen que nos hemos desarrollado de formas más primitivas de vida, sin alguna intervención divina. Los datos recogidos por la paleontología, geología y la biología molecular permiten afirmar que la vida evoluciona, aunque eso no convence a muchos peruanos. En Estados Unidos, país conservador, se relacionó la evolución darwiniana con cierto declive moral sucedido a inicios del siglo anterior. En 1925 se prohibió la enseñanza de cualquier teoría que contradiga a la creación divina. Recién en 1968, gracias a una profesora de biología quien apelo a su derecho de hablar libremente se revocó esta ley; la evolución ya no podía ser excluida de la educación y los dogmas religiosos se declararon anticonstitucionales. Los creacionistas, ante esto, sacaron un as bajo la manga: la ciencia de la creación, colándose en los libros escolares, junto con la evolución. Afortunadamente un juez de Arkansas afirmó que el creacionismo no es una teoría científica, ya que en ciencia, las explicaciones solo pueden surgir de leyes naturales y no de sobrenaturales.
Los creacionistas aprendieron su lección, disfrazaron sus argumentos de ciencia inventando la teoría del diseño inteligente que afirma que el mundo es demasiado complejo para ser el producto de leyes naturales; por lo que es inevitable recurrir a la idea de un diseñador inteligente, publicando masivamente sus teoría “científicas”. Actualmente, a raíz del concilio Vaticano Segundo, los católicos admiten la evolución dada la gran cantidad de datos científicos que hay, pero algunos grupos fundamentalistas protestantes (mormones, testigos de Jehová, etc.) siguen interpretando la biblia literalmente. Ante esto, es importante la defensa del escepticismo en las escuelas, de ese análisis continuo y constante que tenemos que hacer a la realidad, que no nos permite quedarnos tranquilos y decir ya lo sabemos todo en esto.
Finalmente, hay una gran confusión entre el derecho de poder decir cosas y la imposibilidad de criticar las cosas que se dicen. Yo puedo respetar mucho a la persona que dice que las líneas de Nazca eran un aeropuerto extraterrestre; sin embargo en educación tenemos la obligación de explicar nuestra argumentación con cosas de este mundo, sin tomar hipótesis innecesarias como la anterior. Ese espíritu crítico es lo que se debe defender en las escuelas y en la sociedad porque es la herramienta que nos ha permitido tener cuotas de progreso. Además, esto no quiere decir que hay que callar a quienes expresen ideas no comprobables o comprobadas (no hay que establecer inquisiciones científicas) si no hay que exigir a quien hace una afirmación, que la demuestre adecuadamente porque ese es el camino que nos permite llegar a un conocimiento cierto.
La evolución de la vida, desde los seres más sencillos (las bacterias) hasta el ser humano, nos ha trasmitido la idea que la evolución es algo progresivo; pero si eliminamos toda forma de vida compleja de la tierra y dejamos solo a las bacterias ¿volvería a surgir el ser humano? Algunos lo niegan porque piensan que no somos más que un accidente en la evolución; otros lo afirman pero aseguran que ese nuevo humano tendría características diferentes. Entonces ¿debemos seguir representado la evolución como una progresión? Realmente ¿Se puede hablar de especies avanzadas? ¿Se puede afirmar que solo existe un universo? ¿Cómo demostrarlo?
Estas preguntas demuestran que el desarrollo científico necesita escépticos que cuestionen las ideas establecidas, dándonos una nueva percepción del mundo. Así como nos reímos por lo absurdo que era creer que la tierra está en el centro del universo en la época medieval; de que ideas, que damos hoy como reales, se reirán las generaciones futuras. Ante esto, el escepticismo hace que nos cuestionemos si, realmente estamos en una sociedad basada en el conocimiento o, en la ignorancia. Porque, al ser animales que buscan pautas, como las que tiene la naturaleza y unimos los puntos que encontramos para conectarlos, siempre tenderemos a ser supersticiosos, a pesar de que los tipos de superstición cambien con el tiempo (ya no creemos en brujas, pero sí en reptilianos).
En la escuela Gestalt, las imágenes se prestaban a dos interpretaciones; por ejemplo en una misma imagen se podía ver una anciana o una joven. La situación es que si se predispone a la gente para que vean a la mujer anciana, verán, en esta imagen neutra, a la anciana. La conclusión que podemos sacar de esto, es que tendemos a ver lo que esperamos ver. De esta forma se complica la objetividad que pretende la ciencia, porque los científicos tienen los mismos sesgos cognitivos que el resto de la gente. Sin embargo, su diferencia con las otras tradiciones explicativas, es que la ciencia tiene un mecanismo de autocorrección; si no descubres tus propios sesgos, lo puede hacer otro; en esto consiste lo objetivo de la experimentación.
También tenemos esa curiosidad innata para observar retos y acceder a cosas nuevas. Somos exploradores por naturaleza; somos científicos natos con ganas de entender el mundo y darle un sentido. Lo que no es tan natural son los métodos de comprobación, porque recién los usamos desde hace dos siglos aproximadamente. Por ejemplo en medicina, somos supersticiosos. He escuchado que la tía de mi prima se recuperó del cáncer porque tomó extracto de algas, entonces voy a probarlo para curarme. Aquí no hay conexión. Tal vez sí, tal vez no. La gente piensa intuitivamente, bueno he visto que esto y lo otro pasaron a la vez, entonces tiene que haber un vinculo causal. Pero esto no necesariamente ocurre, aunque la mayoría lo vea así; he aquí donde un nuevo tipo de ciencia (la escéptica) se puede diferenciar.
La gente esta motivada a creer, a pesar de que pocas veces tiene beneficios; la memoria funciona de tal modo que recordamos los aciertos y olvidamos los fallos y como somos seres supersticiosos solo necesitamos una recompensa de vez en cuando. Lo vemos en el horóscopo, los casinos, las apuestas y en los videntes, los cuales, con dos aciertos de quince afirmaciones, les basta para que vuelvas a consultarles. Ante esto, la ciencia debe tomar en cuenta tanto los aciertos como los fallos. En los horóscopos se ponen verdades universales, las cuales relacionamos con los sucesos que nos suceden o queremos que suceda, esto es puro uso de psicología. Muchos de los videntes son actores y saben que juegan con la mente de los demás; pero otros creen que realmente tienen ese don y no se dan cuenta que están en un psicodrama. Los que acuden a espiritistas quieren que sea verdad lo que él les diga, así que ayudan al vidente porque quieren que este, sea real. Luego el vidente les dice algo, y ellos a su vez le dan una y otra información, no se dan cuenta que todo esto es un engaño compartido.
Todos somos susceptibles a este tipo de supersticiones; quizá, si eres una persona que te basas en la ciencia, no te tragues lo de los videntes; pero sí aceptas acríticamente afirmaciones de políticos, filósofos o economistas. Todos tenemos un tipo de superstición y debemos estar atentos para no caer en estas falacias de pensamiento. Recordando a Francis Bacón debemos tener en cuenta nuestros propios sesgos (mi crianza, mi personalidad), los sesgos de grupo (nuestra comunidad especifica), los sesgos del lenguaje (como hablamos y pensamos en el mundo) y los sesgos de nuestra especie (del diseño de nuestro cerebro); en este último creo encontrar el porqué, también, tendemos a contemplar el mundo de manera dual (blanco – negro, bien – mal, ellos – nosotros).
En los últimos doscientos años, desde una perspectiva amplia, se ha mejorado mucho, la gente es menos supersticiosa; gracias a la educación pública y al auge de la ciencia y la tecnología. Pero en los últimos 30 años el panorama ha dejado de ser tan bueno, debido a que no resulta natural pensar escépticamente. Ante esto el escepticismo debe incorporarse en el sistema educativo, debemos enseñar principios de pensamiento escéptico que, simplemente, es actitud científica y aplicarlo a otras áreas, no solo a la pseudociencia. Se utilizaría el escepticismo para tener expectativas sobre las cosas que la ciencia todavía no sabe con certeza. Por ejemplo: la teoría de las cuerdas, el cual, aun, no es ciencia empírica pero tiene belleza y coherencia matemática y en los próximos años podemos ponerla a prueba y descubriremos si tienen validez o no. Incluso, si bien, todavía, no hay pruebas científicas para el viaje en el tiempo, hay que examinarlo escépticamente, pero sin descartarlo. Hay que tener la suficiente amplitud de mente ante nuevas ideas radicales para no perderse la próxima revolución; pero a la vez no ser tan abierto, de tal manera que perdamos la capacidad crítica y terminemos aceptando cualquier idea estúpida que se nos plantee. Debe haber un equilibrio entre la credulidad y el escepticismo dogmático: el escepticismo de actitud abierta.
Actualmente, seguimos siendo capaces de hacer pseudociencia o creencias casi de todo, como en las leyendas urbanas que cuentan en el barrio o en nuestras familias. Pero sobre todo, aquí quiero ser muy enfático, me referiré a las leyendas que nos cuenta la religión. Qué te parece el siguiente razonamiento: las pirámides egipcias son construcciones con gran complejidad, en la época que fueron construidas, los conocimientos en ingeniería eran menores que en la actualidad, además se desconoce cómo se construyeron. Con todos estos argumentos podemos afirmar que las pirámides fueron construidas por extraterrestres, cosa absurda ¿no? Bueno este razonamiento es muy parecido al que usan los nuevos creacionistas para explicar la existencia del mundo y del universo.
Desde que Darwin publico su teoría de la evolución, los creacionistas han hecho muchos intentos para desacreditarla, lo malo es que se están saliendo con la suya. La mayoría de peruanos cree que el Dios Yavhe nos creó, de una sola vez, hace seis mil años; muy pocos creen que nos hemos desarrollado de formas más primitivas de vida, sin alguna intervención divina. Los datos recogidos por la paleontología, geología y la biología molecular permiten afirmar que la vida evoluciona, aunque eso no convence a muchos peruanos. En Estados Unidos, país conservador, se relacionó la evolución darwiniana con cierto declive moral sucedido a inicios del siglo anterior. En 1925 se prohibió la enseñanza de cualquier teoría que contradiga a la creación divina. Recién en 1968, gracias a una profesora de biología quien apelo a su derecho de hablar libremente se revocó esta ley; la evolución ya no podía ser excluida de la educación y los dogmas religiosos se declararon anticonstitucionales. Los creacionistas, ante esto, sacaron un as bajo la manga: la ciencia de la creación, colándose en los libros escolares, junto con la evolución. Afortunadamente un juez de Arkansas afirmó que el creacionismo no es una teoría científica, ya que en ciencia, las explicaciones solo pueden surgir de leyes naturales y no de sobrenaturales.
Los creacionistas aprendieron su lección, disfrazaron sus argumentos de ciencia inventando la teoría del diseño inteligente que afirma que el mundo es demasiado complejo para ser el producto de leyes naturales; por lo que es inevitable recurrir a la idea de un diseñador inteligente, publicando masivamente sus teoría “científicas”. Actualmente, a raíz del concilio Vaticano Segundo, los católicos admiten la evolución dada la gran cantidad de datos científicos que hay, pero algunos grupos fundamentalistas protestantes (mormones, testigos de Jehová, etc.) siguen interpretando la biblia literalmente. Ante esto, es importante la defensa del escepticismo en las escuelas, de ese análisis continuo y constante que tenemos que hacer a la realidad, que no nos permite quedarnos tranquilos y decir ya lo sabemos todo en esto.
Finalmente, hay una gran confusión entre el derecho de poder decir cosas y la imposibilidad de criticar las cosas que se dicen. Yo puedo respetar mucho a la persona que dice que las líneas de Nazca eran un aeropuerto extraterrestre; sin embargo en educación tenemos la obligación de explicar nuestra argumentación con cosas de este mundo, sin tomar hipótesis innecesarias como la anterior. Ese espíritu crítico es lo que se debe defender en las escuelas y en la sociedad porque es la herramienta que nos ha permitido tener cuotas de progreso. Además, esto no quiere decir que hay que callar a quienes expresen ideas no comprobables o comprobadas (no hay que establecer inquisiciones científicas) si no hay que exigir a quien hace una afirmación, que la demuestre adecuadamente porque ese es el camino que nos permite llegar a un conocimiento cierto.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Profe, profe... ¿Está mal que sea homosexual?
Una vez en la facultad, conversando con dos compañeras cristianas les consulté sobre su posición acerca del homosexualismo. Entre el diálogo, me preguntaron a media voz y con temor ¿Cómo hacemos para ayudar a un niño que tiene un papá homosexual? ¿Desarrollará su masculinidad? O ¿Como salvamos a un niño que tiene una familia disfuncional con dos lesbianas para que no se traume? ¿Cómo podemos hacer para que un chico que parece homosexual, deje de serlo y tenga un buen desarrollo? ¿Cómo podemos notar la presencia de un profesor homosexual para no permitirle entrar al aula y así proteger a los alumnos? No vaya a ser pedófilo...
La verdad es que es un tema complicado para el que nuestro sistema educativo peruano no esta, ni escasamente, preparado. Ya en uno de los textos que el Minedu reparte en las insttituciones eductivas, aparece un cuadro sobre los cambios que surgen en la adolescencia, mostrándole a los estudiantes (al hablarles de sus emociones, gustos y sentimientos) que: "Si eres varón sentirás atracción por una mujer y si eres mujer, por un varón", lo que evidencia la negación total de otras tendencias sexuales, otras atracciones y finalmente, otras identidades. Así, tendremos que analizar este tema desde varias perspectivas.
Empezaré por la pregunta final, la relación entre homosexualidad y pedofilia, porque es un error muy comun el confundir o asociar ambos términos como si fueran sinónimos, cuando en realidad una es patológica (la pedofilia es una parafilia) y la otra no. La homosexualidad es una orientación sexual que no es, necesariamente ni completamente, patológica; mientras que lo otro es un trastorno de la elección del objeto sexual que sí se considera patológico, sobretodo en caso de pedofilia. Tampoco hay que confundir el trastorno de la identidad con la homosexualidad, porque esta última no implica necesariamente un trastorno de identidad (muchas lesbianas y gays se reconocen a sí mismo como mujeres y hombres, respectivamente). Entonces: hay pedófilos tanto homosexuales como heterosexuales, así como hay homosexuales y heterosexuales que no son pedófilos. Uno cosa no tiene que ver con la otra y es un prejuicio malinformado o desinformado querer conectar ambos términos. Incluso, la mayoría de casos de pedofilia que se han reportado en nuestras escuelas han sido cometidos por profesores heterosexuales, generalmente hombres que abusaban de niñas.
Sobre el temor y preocupación de que un niño sufra algún transtorno por estar en contacto con un padre, madre, u otro pariente homosexual, es algo totalmente sin fundamento, aunque lamentablemente muy común; porque responde más a la creencia de que la homosexualidad es una desviación a ser combatida (y no una manera distinta, pero igual de válida de vivir) que a algún dato riguroso proveniente de la investigación científica. No hay alguna investigacion psicológica irrefutable y confiable que indique que los niños criados por parejas homosexuales muestren alteraciones significativas, en su desarrollo, en comparación con los niños criados en familias heterosexuales. De esto hay experiencias en muchos paises y es comprensible por lo siguiente: al sacudirnos un poco de nuestros prejuicios, notaremos que hay parejas homosexuales armónicamente constituidas, sólidas, capaces de dar estabilidad y afecto al niño y brindarle un ambiente saludable para crecer de mejor manera que los otorgados por una pareja heterosexual en la que podemos encontrar violencia familiar, abuso de alcohol y drogas, o irresponsabilidad y descuido de los padres hacia sus hijos.
Por otro lado, el miedo a que un niño no desarrolle su masculinidad por vivir con homosexuales no tiene sentido, primero porque, como mencione arriba, hay homosexuales masculinos que no tienen transtorno de identidad y que se sienten y desean seguir siendo hombres (igual pasa con algunas lesbianas) y, segundo, porque los niños no son seres aislados ni viven con solo una o dos personas; sino están en contacto con diversos modelos (en la TV, la escuela, la calle, etc.) teniendo oportunidad de ver diferentes expresiones y orientaciones sexuales, lo que es una buena manera de experimentar la diversidad. Por eso, que una familia sea buena o mala para un niño no pasa por la orientación sexual de sus padres; sino por muchas otras variables (estabilidad emocional, estructura cognitiva, sistema valorativo, capacidad de empatía, etc) que son compartidas tanto por homosexuales como heterosexuales. Finalmente, es un error creer que la familia de una pareja homosexual es de por sí disfuncional; ya que este rasgo puede aparecer en cualquier tipo de familia.
Lo complejo de esto es que existen muchos profesores y psicólogos convencidos de que la homosexualidad es dañina y debe corregirse. Por sus creencias, miedos o por otra razón, se resisten a reconocerla como una forma válida y respetable de vivir y reclaman su derecho a expresar sus opiniones y puntos de vista en el aula, lo que resulta una situación muy problemática porque la escuela es un lugar fundamental, donde las personas forman sus identidades y un discurso que niegue identidades diferentes (o totalmente avasallador de ellas) no ayuda a cumplir con este objetivo fundamental de la educación, sino todo lo contrario. Así se forman, al menos dos posturas. La primera son quienes piensan que aquellos profesores cuyas creencias no les permite reconocer, aceptar y respetar la identidad de los homosexuales, deberían abstenerse de expresar sus ideas en el aula, porque atentarían contra una de las funciones más importantes de la educación y contra el reconocimiento al que todo ser humano tiene derecho. La segunda son quienes dicen que, en una democracia, los colegios deben ser lugares de debate abierto y que los profesores que tienen la postura de que la homosexualidad es repugnante o es un símbolo de pecado tienen derecho a manifestarlo en cualquier lugar público, incluída la institución educativa.
Es una pena que nuestro sistema educativo esté tan ciego e indiferente a este tema tan polémico. Sé que mucha gente no estará de acuerdo con estas ideas, pero las dejo allí, como para que, continuemos preguntándonos ¿Qué hará un profesor con ideas negativas sobre la homosexualidad si tiene un alumno gay en el aula? ¿Y un tutor? ¿Lo rechazará y le hará sentir que tiene algo malo? ¿Ignorará su existencia? ¿Cómo puede acogerlo y reconocerlo si tiene creencias tan negativas sobre su identidad? Finalmente, es necesario e importante introducir este tema en nuestras escuelas, de manera adecuada, para que los alumnos no se vean consumidos por los prejuicios, con modelos positivos de respeto y dignidad para todo tipo de personas y así, puedan defenderse de la violencia generada por aquellos prejuicios. Aquí dejo la primera parte de un documental sobre esta situación, en las escuelas primarias norteamericanas.
domingo, 16 de diciembre de 2007
Dominar el currículo no basta para enseñar bien

El dominio curricular del docente, siendo necesario, no basta para garantizar buenos resultados. Esto no es una simple opinión. No es suficiente que la vida nos haya colocado repetidas veces delante de profesores muy duchos en su materia pero a le vez pésimos enseñantes, completamente desconectados de las necesidades y posibilidades de sus estudiantes o intolerantes y fácilmente irritables ante sus dificultades. Por si fuera poco, evaluaciones anteriores del rendimiento escolar, realizadas en el Perú y en diversos países latinoamericanos, han puesto en evidencia la fuerte relación existente entre mejores logros de aprendizaje y ciertas características del profesor, que no pasan por su «dominio del curso» sino por sus habilidades pedagógicas.
Algunas de estas cualidades destacables son, por ejemplo, las altas expectativas que coloca en las posibilidades de sus alumnos, su disposición a apoyar a los que tienen mayores dificultades, el uso correctivo y no sancionador que hace de los resultados de las evaluaciones que efectúa en clase, su capacidad de construir un clima lo suficientemente acogedor como para propiciar una identificación muy alta de los estudiantes con la clase y la escuela, entre otros.
A nadie en su sano juicio se le ocurriría cuestionar la necesidad de aumentar el dominio de los docentes sobre los contenidos del currículo. Es evidente que los maestros requieren poder demostrar, mínimamente, los mismos conocimientos y capacidades que sus alumnos deberían lograr, con su ayuda. No cabe duda que los estudiantes que tienen profesores que saben lo que enseñan tienen mayores posibilidades de aprender mejor que aquellos a quienes les tocó un maestro que no sabe lo que dice. No obstante, lo que los docentes deben entender ahora, es que enseñar ya no es recordar datos, conceptos y fórmulas, sino saber utilizar estos conocimientos y procedimientos de manera creativa para resolver problemas o lograr determinados objetivos en ámbitos y circunstancias diversas. Para lo primero no era necesario pensar, bastaba repetir. Para lo segundo, aprender a pensar y a producir ideas originales es indispensable.
Entonces, cabe preguntarse ¿un docente que tiene un alto dominio curricular en el área de ciencias está automáticamente habilitado para enseñar a pensar? Las evidencias de que ambas cualidades, siendo ambas necesarias, no van necesariamente juntas, es abrumadora.Más aún, si la identificación de los alumnos con la clase, el aprendizaje y la escuela resulta tan esencial para obtener mejores rendimientos, es imprescindible contar con docentes que sepan motivar, influir sobre su estado de ánimo, sostenerlos ante eventuales frustraciones, distinguir las mejores aptitudes de cada uno y saber aprovecharlas, construir un ambiente acogedor y distendido basado en la confianza y la colaboración mutuas. Se puede saber mucha matemática y, a la vez, no saber cómo se construyen relaciones humanas de esta calidad en el aula.
Una vez más, esto no es una simple opinión. Los estudios demuestran que este aspecto juega a favor de mejores resultados y es eso lo que deberíamos buscar. Desconsiderar la calidad de la enseñanza en próximas evaluaciones a maestros, transmitiría de manera equívoca el mensaje de que para mejorar los aprendizajes es suficiente que los docentes conozcan un poco más sus materias, pero que no es relevante la calidad ni de su trato ni de su enseñanza. ¿Vamos a evaluar esto también o lo vamos a seguir postergando sólo porque toma más tiempo y nos resulta más complejo? ¿O es que es una evaluación con fines políticos?
Disciplina: maestro ó policía
La diferencia entre castigar y enseñar es muy profunda: mientras la primera acción infunde temor, la segunda siembra respeto. El castigo no educa efectivamente porque todo control externo es temporal. Una vez que un alumno ha "cumplido la condena", se siente liberado de toda responsabilidad posterior. Ordenar obediencia no equivale a estimular la responsabilidad.
Obedecer -o desobedecer- son conductas basadas en la "pérdida a evitar" (el castigo), no en la "ganancia a obtener" (la formación del carácter). Si la disciplina se basa en la represión, no perder se vuelve más importante que ganar. Cuando un docente asume el rol de policía, sus alumnos se portan bien únicamente... para evitar problemas con la ley! Sin embargo, la disciplina no tiene por qué alejar a los maestros de su rol pedagógico. Al igual que las matemáticas, o la química, la disciplina puede enseñarse. La conducta en clase es un área de aprendizaje que contribuye directamente con el desarrollo de la inteligencia emocional y del carácter de los niños y de los adolescentes. Si atendemos a esto, la disciplina puede dejar de ser un problema y volverse una oportunidad para formar personas responsables.
Un programa de disciplina efectivo se basaría en la responsabilidad: los estudiantes se comportan porque es mejor para ellos y no porque deben obedecer -o complacer- a una autoridad. La motivación intrínseca es más efectiva para inculcar disciplina, porque se basa en dos principios de efectividad: el cambio ocurre de adentro hacia fuera y la elección faculta. Veamos un poco más de cerca cada uno:
El cambio ocurre de adentro hacia fuera: nadie puede cambiar a otra persona. Piense en sus relaciones más cercanas (su familia, sus amigos, sus colegas) ¿Cambió usted a alguno de ellos? Si se produjo un cambio en alguna de estas personas, seguramente fueron ellas mismas las autoras. Podemos coercionar a alguien para lograr una obediencia temporal, pero los cambios sostenibles siempre son fruto de una motivación interior. Por ejemplo, si en una clase un alumno golpea a otro y éste le devuelve el golpe, la responsabilidad es de ambos. Si bien el primero inició la pelea provocando a su compañero, éste tiene tanta capacidad de elegir golpear o no, como el provocador. La lección de disciplina que podemos extraer de este principio es la siguiente:
- las personas eligen sus propias conductas
La elección faculta: ofrecer opciones, faculta a las personas a cambiar. El crecimiento psicológico de un niño se basa -en gran parte- en el desarrollo de su capacidad de elección. Así como un bebé usa pañales porque no tiene control sobre su cuerpo, a medida que crece deja de usarlos porque aprende a ganar control. Lo mismo ocurre con la mente y las emociones: cuando crecemos vamos ganando control sobre ellas y eso nos da "espacio" para responder ante un impulso. En el desarrollo de nuestra inteligencia emocional, el auto-control es una capacidad fundamental. Para ilustrar este principio, consideremos la siguiente situación en una clase: un estudiante entra al salón y vuelca el cesto de residuos. A partir de este incidente, pueden ocurrir dos cosas: que el docente le ordene que lo acomode, o que el alumno lo haga sin que nadie le diga nada. La segunda acción siempre tendrá un impacto más duradero. Este principio nos da la siguiente lección de disciplina:
- la autoevaluación y la auto-corrección son esenciales para lograr un cambio de conducta
Reconocer que nadie puede cambiar a otra persona y que la elección faculta, nos permite ver la disciplina con otros ojos. Esta nueva mirada nos lleva a comprender que el auto-control es más efectivo que el control externo, simplemente porque la responsabilidad es más gratificante que la obediencia. Muchos maestros se sentirían aliviados de no tener que manejar la clase, ni "hacer cumplir la ley". Crear un entorno no coercitivo en el que los estudiantes sientan que no serán perjudicados, reduce el estrés del maestro... y el de toda la clase! Los alumnos reconocen la conducta inefectiva, se auto-_evalúan, hacen propio el problema y desarrollan un plan para corregirlo. En el proceso, crecen muchísimo.
Los docentes son líderes de sus clases. Un maestro que enseña a decidir, está mucho más comprometido con el desarrollo de sus alumnos, que aquel que los obliga a obedecer. ¿No sería mejor dedicarse a ser maestro... en lugar de policía?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


